| Dublín. Verde de día. Cerveza negra de noche |
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| Escrito por Graciela | ||||||||||||||||||
| Jueves, 11 de Junio de 2009 11:13 | ||||||||||||||||||
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Ryanair sumado a Hostelworld es la fórmula que deben dominar los jóvenes viajeros. Viajar por Europa puede ser más barato que ir a ver a tu familia a la otra punta de España. A veces compro los billetes de avión incluso antes de saber si voy a poder ir. Esta vez, pude.
Poco tiempo para ver todo lo que nos ofrece esta ciudad. Mi compañera de viaje y yo partíamos con dos ventajas. La primera, que yo ya conocía Dublín, porque he pasado muchos veranos de mi vida paseando por sus calles y su historia. La segunda, que no pasan los años por la ciudad, y pase el tiempo que pase todo sigue igual, en su sitio, como si nunca te hubieses ido. Esta especie de pacto con el diablo, de eterna juventud, de magia que lo envuelve todo, enamora a los turistas, y sin necesidad de ir arrojando monedas por estanques o fuentes, todos lo que pueden. Vuelven.
Nuestro viaje lo realizamos en mayo de 2007. Dejamos atrás el calorcito primaveral que hacía en Madrid, y acogimos el aire y la lluvia típicas de Irlanda con los brazos abiertos. Tan abiertos que de paso paramos el autobús que nos llevó del aeropuerto hasta los pies del mismísimo O´Connell, bueno de su estatua. Estatua que preside la calle y el puente que llevan su nombre y que son igual de importantes para la ciudad como él para la historia.
Recién llegadas a esta ciudad. Verde de día y cerveza negra de noche. La mejor manera de conectar con la multitud, cuya gama cromática varía desde el rosáceo de sus mofletes hasta el anaranjado de sus cabellos, es tomarse unas pintas en los museos nocturnos, más conocidos como pubs que abarrotan uno de los barrios más antiguos de la capital. Temple Bar. Pubs repletos de gentes amables y alegres que beben, brindan y cantan como si los problemas del mundo nunca hubiesen cruzado las fronteras de esta fascinante isla.
El segundo día nos levantamos muy pronto para aprovechar todas las horas, y desayunamos en una de esas pastelerías-cafeterías donde puedes acompañar el café (mucho peor que en España) con unos pasteles y tartas recién hechos. Con las fuerzas recargadas comenzamos la ruta por los monumentos más típicos, pero sin duda hay un lugar donde merece la pena detenerse. El Trinity Collegue, la Universidad de Irlanda, al cruzar sus puertas cruzas también la barrera del tiempo, te imaginas saludando a Wilde por las calles del campus, a Joyce paseando por los pasillos de sus edificios, a Becket leyendo bajo un árbol en la brillante hierva, y es que con la maravilla de biblioteca que se esconde entre sus muros no es de extrañar que la ciudad sea cuna de tan grandes literatos.
Al entrar la tarde, lo que más apetecía era una pinta, y qué mejor lugar para disfrutar de ella que observando toda la ciudad e incluso la Bahía de Howth, presidida por su gran faro. Desde el mirador construido en la azotea de la más famosa fábrica de cerveza del mundo, se vive una gran experiencia. Experiencia a la que llegas después de recorrer las vastas plantas de la factoría, y de haber estado sentadas en el mismísimo sofá desde el que Sir Arthur Guinnes lo vio todo negro. No sabemos de qué color lo vería ahora, al enterarse de que su cerveza se bebe en todos los rincones del planeta. Considerándose segundo emblema del país, después del arpa que presiden el escudo y la moneda.
El tercer día, para nuestra sorpresa, amaneció soleado. Perfecto para acercarnos hasta Malahide, una de las villas próximas a la ciudad, que posee entre sus tesoros naturales, un castillo medieval al más puro estilo irlandés. Rodeado por una inmensa moqueta verde, el castillo nos ofrece un viaje al pasado al visitar el interior y escuchar la leyenda de Puk, el pequeño fantasma que vigila la estancia más grande, el salón, en el que hay una puerta de su supuesto tamaño.
Llega el momento de la despedida, con esa sensación de que hay algo que nos une, que no nos deja escapar, y conscientes de que volveremos. De hecho, he vuelto. Y volveré siempre que quiera, con Ryanair o con el simple vuelo de mi imaginación.
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| Última actualización el Miércoles, 24 de Junio de 2009 16:09 | ||||||||||||||||||
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