Miscelánea - Viajes

La Patagonia argentina es un destino obligado para todo el que visita el Cono Sur. El Calafate con sus glaciares y la gélida Ushuaia son puntos de paso ineludibles. Pero esta inmensa región atesora muchas más sorpresas. 

Me tomo muy en serio todo el proceso de planificación de mis viajes y disfruto mientras recorro mapas, cuadro horarios de transportes y estudio los alojamientos. Me da seguridad. Pero una vez que te pones en marcha surgen los imprevistos que modifican aquello tan meticulosamente planeado y le dan emoción al recorrido.

Cuando se visita la Patagonia argentina lo normal es incluir El Calafate, con visita obligada al glaciar Perito Moreno (donde el significado de la palabra ‘azul’ cambia para toda la vida) y un recorrido en barco para acercarse a otras lenguas de hielo que desembocan en el lago Argentino, como los glaciares Upsala y Onelli.
perito
Si se viaja a esta zona a finales de octubre, plena primavera austral, hay que saber que las heladas maravillas comienzan a fundirse y a perder enormes bloques que crean un manto de icebergs que dificulta la navegación y hace peligroso el acercamiento de los barcos de turistas.

Llegué a la provincia de Santa Cruz en una soleada y gélida tarde de primavera, muerta tras nueve horas de vuelos y espera en aeropuertos. De Montevideo a Buenos Aires, de la capital argentina a Bariloche y de ahí a El Calafate. Mi viaje hacia el Sur había comenzado una semana antes, en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, rodeada por la exhuberante humedad de las cataratas de Iguazú.

A la cara de cansancio se le sumó la pena cuando me comentaron que la navegación por el lago estaba suspendida temporalmente. Uno de los encargados del Hostal Marcopolo reaccionó rápidamente y me recomendó que aprovechase el día para ir hasta El Chaltén.
- Es el único pueblo dentro del Parque Nacional de los Glaciares, la capital argentina del trekking en las faldas del Fitz Roy... ¡No se lo puede perder!

Jamás había oído aquellos nombres, no tenía calzado ni ropa adecuada para una excursión de montaña, pero... ¿cuántas ocasiones iba a tener en la vida de caminar por los Andes?

Dejé la visita al Perito Moreno para mi último día allí y me fui a dormir temprano para coger el autobús de las 07.30 de la mañana rumbo a El Chaltén, 220 kilómetros al norte.

A mitad de camino, dentro dentro de la pardusca 'nada' patagónica que circunda la Ruta 40, el autobús hace una parada indispensable para ir al baño y tomarse un café en La Leona, un caserón-hospedería-restaurante que aparentemente no ofrece nada más especial que su decoración sacada de un western rodado en Almería.

El Hotel de Campo La Leona lleva el mismo nombre que el río sobre el que está ubicada, que a su vez fue bautizado así porque en 1877 el perito Francisco Moreno (consagrado científico y explorador al que debe su nombre el glaciar) fue atacado allí mismo por una hembra de puma, denominada "leona" en la jerga local.

El establecimiento se construyó para dar cobijo a los ganaderos itinerantes, que tardaban varios días en cruzar el río sobre una balsa con sus rebaños de ovejas. Transportaban unos 200 animales en cada cruce y la balsa de madera estuvo activa hasta 1974, cuando se inauguró el puente actual.
Estaba adormilada sobre el mostrador, revolviendo mi café con leche y estudiando la indumentaria de mis compañeros de viaje (perfectamente pertrechados con botas de monte y ropas de marcas conocidas por todo buen senderista) cuando me llamó la atención un cartel que colgaba detrás de la barra y que presentaba la cara ancha y seria de un hombre enmarcado con la inscripción: “$ 4.000 Reward. Dead or Alive. ‘Butch’ Cassidy”.

¿De qué me sonaba aquel nombre? Le consulté a uno de los camareros que se echó a reír, me preguntó si me gustaba el cine y me alcanzó un folleto en el que se leía lo siguiente:

En 1905, 'tres gringos' se hospedaron aquí por un mes siguiendo luego viaje hacia la frontera con Chile. Tiempo más tarde y ante la presencia de una comisión policial que le mostrara diversas fotografías, el Sr. Jensen (patrón del establecimiento) reconoció a sus distinguidos huéspedes. Se trataba de Butch Cassidy y Sundance Kid a quienes también acompañaba la esposa de este último, Etta Place, quienes luego de robar el Banco de Londres y Tarapacá en Río Gallegos, efectuaron una parada 'técnica' en su huída hacia Chile". 

 doshombresLa referencia cinematográfica viene porque los 'buenos' de Butch, Sundance y Etta son los personajes recreados por Paul Newman, Robert Redford y Katharine Ross en la indispensable "Dos hombres y un destino", dirigida por George Roy Hill en 1969. Cuando te enteras, no puedes evitar que la voz de B. J. Thomas entonando el "Raindrops Keep Falling On my Head" te acompañe el resto del camino (puedes encontrar este tema en nuestro canal).

Si la Patagonia sigue siendo hoy en día el lugar ideal en el que perderse por una temporada, me imagino que a comienzos del siglo XX esta frontera sur del continente americano debía ser lo más parecido al fin del mundo. Un buen sitio para que los forajidos de la justicia se escondiesen.

Cuando dejas atrás La Leona, el autobús se desvía de la Ruta 40 para seguir las orillas del Lago Viedma. Si vamos despiertos no tardará en sorprendernos la silueta del Fitz Roy, cuyos 3.405 metros de altura destacan igual que un torreón medieval sobre la llanura que lo rodea. Su paredes son tan verticales que la nieve no se adhiere y resbala hasta cotas inferiores, donde se almacena todo el año.

El Chaltén es actualmente un pueblo diminuto que nació en los años 70 como campamento base para las expediciones de alpinistas y que hoy en día sirve de punto de partida para innumerables excursiones de montaña con niveles de dificultad para todos los públicos.

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Debo decir con orgullo que a pesar de mis pantalones vaqueros y mis playeros, que tienen casi ocho años y ya han pisado el suelo de seis países en tres continentes, llegué al Mirador de los Cóndores (ruta fácil de 50 minutos ida y vuelta) y a la laguna Capri (dificultad media, 2 horas y media ida y vuelta).

Esperé al autobús tomándome un chocolate caliente en el Hostal Rancho Grande. Era la hora de regreso de la mayoría de los caminantes y todos traían historias espectaculares de lugares con nombres tan mágicos como la Laguna Sucia, el Cerro Rosado, el Glaciar Torre o el Lago del Desierto.
Sin duda alguna es un sitio que pide que te quedes como mínimo un par de noches pero a mí ya me esperaba el Perito Moreno y después el Sur del Sur, con el cruce del Estrecho de Magallanes y los atardeceres de Ushuaia como promesa.
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Actualizado (Miércoles, 24 de Junio de 2009 17:10)