¿Alguna vez has deseado aparecer al lado de Rick Grimes y ayudarle a enfrentarse a una horda de zombis hambrientos? ¿Estás ya cansado de correr siempre por los mismos sitios o peor, en una aburrida cinta de gimnasio? ¿O quizá eres de aquellos a los que les encanta disfrazarse y aprovechas la mínima oportunidad para hacerlo? Si aún no te sientes identificado con ninguna de estas preguntas, te haré una última: ¿Quieres vivir una experiencia divertida y completamente distinta a todo lo que has hecho antes? Vete preparando entonces porque Ana Álvarez, una deportista de élite muy emprendedora, nos trae a España una iniciativa que ha sido todo un éxito en los Estados Unidos: la carrera Runners Vs Zombies.
La Feria de abril es uno de esos eventos que deben marcarse un círculo bien destacado en el calendario. Una de esas reuniones sociales que, bien sea por apego de españolismo o simplemente por el mero disfrute de unos días de música, baile y buen rollismo, no pueden faltar en nuestro particular listado de fechas destacadas. Y es, aunque dure poco menos de una semana, la Feria combina los días más divertidos, cálidos e intensos del año. La Feria de abril empieza siempre a lo grande. La noche del pescaíto y la iluminación oficial del alumbrado, con más de 300.000 bombillas encendiéndose al tiempo, es el histórico pistoletazo de salida de esta fiesta única. Pero esta inauguración, cargada de luz y frituras al estilo andaluz, solo es un aperitivo de lo que nos espera.
Maletas, prisas, billetes perdidos, ilusiones de idas y nostalgias de vueltas componen el escenario de cualquier estación. Porque los monumentos suelen estar en el lugar de origen de nuestro viaje y no dentro del mismo parece un espejismo encontrar dentro del caos que respira Atocha el Monumento en recuerdo de las víctimas del 11-M. Pero los viajes también son recuerdo y quizás es por ello por lo que sólo encontramos turistas dentro de la sala ubicada en el centro de la estación como un remanso de paz que, por serlo, ha de ser difícil de encontrar.
¿Cuándo dejamos de ser antiguos y empezamos a ser modernos? Pues probablemente sea más fácil demostrar que fue antes el huevo que la gallina. Lo que está claro es que, desde que somos modernos, nos encanta lo antiguo. Lo pasado de moda. En la era de la obsolescencia programada, cualquier objeto que lleve más de una década sobre la tierra se convierte en un tesoro y las firmas de moda etiquetan con la palabra vintage sus últimas colecciones.
Raquel es una modista de pelo largo recogido en una coleta baja, y gafas que cuelgan de su cuello. En su puesto del mercado de Barceló, tiene colgadas unas blusas victorianas, un toque de distinción entre dobladillos y remiendos. Si se pone a recordar su historia recorre toda una vida: la que lleva trabajando en el mercado. Ha visto cómo cerraban su antiguo puesto, y la trasladaban a uno nuevo en los “pentágonos”; construcciones modulares con techos de uralita. “Es un desastre” - dice - “En verano te mueres de calor y en invierno te mueres de frío”. Sin embargo, los comerciantes de Tribunal se saben afortunados. Se han escapado de la corriente actual, que con la restauración impone también una reconversión a tiendas exclusivas y para gourmets.
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